Pequeña crítica filosófica al psicoanálisis

El psicoanálisis es una de las pseudociencias más criticadas seriamente. Como el psicoanálisis goza de un lugar de privilegio en la academia, al contrario de digamos los terraplanistas o los truthers del 9/11, pero al igual que la homeopatía y otras pseudotécnicas medicinales, es blanco de muchas criticas informadas y serias desde los claustros universitarios tanto como desde los laboratorios y academias de ciencia. Muchas de estas criticas se enfocan en los defectos y problemas del psicoanálisis en la clínica, es decir a la hora de efectivamente curar o aliviar algún malestar o enfermedad, porque esta es la forma en la que los científicos y los psicólogos cotejan hipótesis médicas: intentan probar su efectividad con una batería de pruebas y exámenes como los exámenes a doble ciego, el control de placebo, las estadísticas, el control de sesgo, el seguimiento del paciente, las encuestas y un largo etcétera. Existen muchísimos estudios (acá hay más) sobre la ineficacia del psicoanálisis frente a casi la totalidad de resto de las terapias rivales, como los tratamientos cognitivo conductuales. Una gran cantidad de escépticos y críticos del psicoanálisis fundan sus razones en todos estos estudios (actualmente también hay un vigoroso proyecto de crítica histórica al psicoanálisis con libros como El Libro Negro del Psicoanálisis y autores como Michel Onfray). Y con mucha razón, ya que lo mínimo que se le puede pedir a un tratamiento médico es que funcione. ¿Pero puede agotarse la crítica en esta instancia? si bien yo creo que es suficiente también creo que vale la pena intentar una crítica filosófica al psicoanálisis.

Hay buenas razones para criticar a la filosofía inherente al psicoanálisis. Aunque es cierto que no existe un único psicoanálisis, algunos autores se mantienen muy cerca de las posturas originales de autores como Freud, Lacan, Jung y sus discípulos como Alain Miller, y otros intentan entablar vínculos con otros autores y con otras psicotécnicas como es el caso del neuropsicoanálisis o la psicoterapia (psychotherapy), casi todas las variantes comparten algunas concepciones que serían el núcleo del psicoanálisis que, además, al ser tan generales son filosóficas. Un puñado de ejemplos ayudan a ilustrar este punto: existe algo llamado Inconsciente que es diferente de los procesos inconscientes, la mente no es un sistema emergente del cerebro y a veces ni es material, represión y retorno (a veces simbólico) de lo reprimido, mayor relevancia de los factores subjetivos frente a los objetivos (por ejemplo dar mayor mucha mayor importancia a las interpretaciones subjetivas que a los factores objetivos como ambiente familiar, estatus socio-económico o predisposición genética) entre otras.
Una crítica filosófica del psicoanálisis tiene que enfocarse en las concepciones e hipótesis muy generales del psicoanálisis. En particular en las suposiciones ontológicas, epistemológicas y semánticas pero también en éticas y praxiológicas e incluso políticas.
Una última razón es que la relación entre el psicoanálisis y la filosofía es muy popular aunque ciertamente esto no significa que no sea una relación forzada y estéril. Desde Paul Ricoeur, que incluyó a Freud entre los llamados maestros de la sospecha (que incluiría a Marx y a Nietzsche), y llegando hasta nuestros días de la mano de Slavoj Žižek que es filósofo y profuso admirador de Lacan, muchos autores han intentando combinar el psicoanálisis con la filosofía. Existen una miríada de textos menos famosos en este rubro. Hay libros de filosofía política y psicoanálisis, como ser La Izquierda Lacaniana de Yannis Stavrakakis. Libros de psicoanálisis y filosofía social, como cualquiera de la Escuela de Frankfurt. Los libros que mezclan marxismo y psicoanálisis también son muy populares. Hay otras cosas francamente graciosas, como este artículo (publicado por la Universidad de Buenos Aires) que intenta combinar las interpretaciones filosóficas de la mecánica cuántica con el psicoanálisis. Por si quedan algunas dudas, existe una revista de Psicoanálisis y Filosofía que publica regularmente la universidad argentina UCES: Verba Volant.
Además, una crítica filosófica al psicoanálisis tiene una ventaja adicional: permite hablar de los fundamentos antes que de aplicaciones específicas. Es decir que incluso si todos los estudios sobre la ineficacia del psicoanálisis estuvieran errados, si el psicoanálisis no puede defenderse a un nivel fundamental quiere decir que efectivamente estaríamos ante la presencia de una pseudociencia independientemente de que los estudios sobre su aplicación clínica estén viciados. Difícilmente una técnica sin fundamentos epistemológicos sólidos sea eficaz, o una teoría política basada en preceptos errados o falaces sea de utilidad para politólogos y administradores.

La ontología del psicoanálisis

La ontología es la rama de la filosofía que se dedica a estudiar el ser y el devenir del mundo, vale decir, que estudia las cosas y sus cambios de manera general (la ciencia las estudia específicamente). La ontología del psicoanálisis trata entonces de qué entienden o presuponen los psicoanalistas sobre el mundo y sus cambios. Hasta donde sé, no existe ningún escrito psicoanalítico que sistemáticamente exponga y defienda cuál es la ontología que adopta el psicoanálisis en sus diferentes variantes. Algo que en otras ciencias es muy común. Los físicos por ejemplo saben con suficiente precisión qué clase de cosa son las partículas, tienen una idea general del cambio y la emergencia (de cosas complejas a partir de cosas simples, por ejemplo saben diferenciar un campo fundamental de una molécula y esta a su vez de sus interacciones) y tienen la concepción más exacta y verdadera del espacio y el tiempo. Lo mismo se puede decir de los biólogos, que tienen una idea lo suficientemente clara de conceptos muy generales como especie, vida u organismo.
De todas maneras, se puede trazar una ontología del psicoanálisis a partir de la lectura de sus textos más importantes. La más famosa y controversial es la posición de los psicoanalistas frente al llamado “problema mente-cerebro”, que se trata ni más ni menos que del debate sobre las concepciones ontológicas respecto a la mente y el cuerpo. ¿Qué es la mente?, ¿algo diferente al cuerpo o es parte de este?, ¿qué son las ideas o los pensamientos?, ¿cosas físicas o cosas inmateriales? La posición psicoanalítica parece ser el dualismo psico-físico (también llamado dualismo psiconeural). Se trata de la tesis que afirma que las mentes (espíritus, almas) son entes que responden a otras leyes distintas de las naturales, las cuales rigen por diferencia a aquellas entidades carentes de alma. Para el dualismo, las mentes o almas “ocupan” los cuerpos y pueden existir independientemente de éstos, precepto que a su vez le da sustento a la idea religiosa de la posibilidad de una trascendencia de la mente-alma más allá de la “vida física orgánica”. En particular, las ideas más fundamentales para las hipótesis psicoanalíticas (como la represión o la constitución Yo-SuperYo-Ello de la mente) no se refieren jamás al cerebro de manera directa o indirecta. La tríada Yo-SuperYo-Ello existe por fuera del cerebro y no sería por lo tanto material. De acuerdo la psicología científica, por ejemplo, los sueños son procesos cerebrales (es decir, materiales) pero para el psicoanálisis los sueños son el retorno simbólico de algo que se reprimió. Es de notar que por lo tanto los sueños son una función especial del Incosciente freudiano inmaterial, y no una función en parte biológica como lo es la digestión o la respiración.
Cuando Freud desarrolla sus famosas hipótesis de las pulsiones y de la líbido, jamás específica qué clase de cosas son. Si bien dice mucho sobre sus supuestas funciones, poco nos dice sobre su naturaleza. ¿Es la líbido energía en el mismo sentido al que se refieren físicos o biólogos? ¿puede mesurarse de alguna manera? ¿existen algún artefacto capaz de medirla? ¿es compatible con las leyes de la conservación de la energía? No lo sabemos.
Otro indicador de cierto idealismo en el psicoanálisis es la manía por relacionar y hacer referencia en todas las explicaciones a símbolos. Si un psicoanalista quieren encontrar la razón o causa de una enfermedad suele buscarla en símbolos o abstracciones (muchas veces alusivas al sexo o la sexualidad). Si una persona tiene, digamos, fobia a la soledad o la soledad le produce ansiedad para un psicoanalista se deberá a que la persona intenta simbolizar su miedo no poder evitar masturbarse en soledad. Este descabellado ejemplo no es de mi autoría, sino de Freud (Inhibición, Síntoma y Angustia, 1925). Casi todas las explicaciones psicoanalíticas son de este tipo: se refieren a símbolos y abstracciones, no a cosas materiales como cerebros, familias o condiciones de vida (como vivir en la pobreza, tener pocos amigos, etcétera). El psicoanálisis no parece presentar explicaciones que se refieran a mecanismos de alguna clase que no sean simbólicos o abstractos, no parece haber casi ninguna explicación que se refiera a algún mecanismo material (como por ejemplo la segregación de alguna sustancia como la dopamina).
Un último ejemplo. Una de las definiciones más extrañas de inconsciente se la debemos a Lacan. Según Lacan el inconsciente “se estructura como un lenguaje”. Así que para Lacan el inconsciente, que es responsable de casi todo lo que sucede en la vida mental de alguien, es una estructura de un objeto formal (un lenguaje) lo que no hace sino probar el idealismo que atraviesa al psicoanálisis.
En resumen, el psicoanálisis asume un dualismo psiconeural que resulta incompatible con la ontología de las ciencias empíricas y con el método científico en general.

Semántica del psicoanálisis

La semántica es la rama de la filosofía que se ocupa del sentido, la referencia, la verdad, la claridad, la relevancia, representación etcétera. Estos conceptos semánticos se destacan en la siguiente muestra de enunciados: “El tensor de campo se refiere al campo”, “Una teoría de campos representa el campo al cual se refiere” , “El sentido de un tensor está esbozado en las ecuaciones de campo” y “El experimento indica que la teoría de campos es aproximadamente verdadera” (Bunge, 2008).
Retomando el ejemplo de la sección anterior respecto a la definición de, quizás, el concepto más importante en el psicoanálisis lacaniano: el de Inconsciente. Todo predicado tiene algún sentido (contenido o connotación) y se refiere a algo (denotación). Por ejemplo, el sentido del predicado «cruel» es «que se deleita en dañar a un ser viviente» y los referentes de este predicado somos los seres humanos. En cambio, el sentido del predicado «tía» es «hermana de padre o madre» y su clase de referencia es la clase de todos los animales que se reproducen sexualmente (Bunge, 2002). En la definición lacaniana de Inconsciente como algo “estructurado como un lenguaje”, ¿cuál es el sentido? ¿todos los lenguajes? ¿algunos, en ese caso, cuáles y por qué?, ¿es como suele decirse la metáfora y la metonimia? en ese caso, ¿qué metáforas, todas, algunas? No parece haber tampoco una clase de referencia clara porque no se sabe si son todas las metáforas o sólo alguna, ni tampoco si se refiere a lo que los lingüistas entienden por estructura de un lenguaje particular (o de una estructura general) que poco o nada tiene que ver con la definición de Lacan. Otras frases de Lacan simplemente carecen de sentido y pueden ser analizadas seriamente. Como por ejemplo “Amar es dar lo que no se tiene a quien no es” o “Pienso donde no soy, luego soy donde no pienso”
Otro de los conceptos claves de la semántica, el de verdad, está ausente en el psicoanálisis. Hasta donde sé los psicoanalistas no desarrollaron una definición de verdad especial ni tampoco adoptaron una preexistente explícitamente. Lo cierto es que parece que la verdad no es un tema que le importe demasiado a los psicoanalistas hoy en día. Aunque pareciera que la teoría adoptada tácitamente es la apelación a la autoridad (como en el caso de “…como dijo Freud…”) que implica que algo es verdadero sólo porque alguien con autoridad así lo dice.
La claridad tampoco es el fuerte de los psicoanalistas. Las hipótesis tienen una doble existencia, hay un sentido literal para hacer afirmaciones rotundas y llamativas, y un sentido amplio y metafórico que evita la refutación. El complejo de Edipo en sentido literal es un deseo incestuoso y un deseo de muerte, mientras que en sentido amplio es un conjunto de conceptos, tales como amor, odio, celos y rivalidad, que permiten describir cualquier relación humana, o también se lo define como una estructura triangular entre el niño, el objeto de deseo y el portador de la ley. El falo designa al pene, o a todo aquello que se desea (por eso, cualquier deseo puede confirmar la amenaza de castración o la envidia del pene). La homosexualidad es el deseo sexual en sentido estricto, o cualquier relación amistosa entre individuos del mismo sexo. Siempre puede decirse que “el psicoanálisis es otra cosa” (Primero, 2005) algo ciertamente útil que se puede aprovechar de la ambigüedad, pero bastante deshonesto.

Epistemología del psicoanálisis

El aspecto filosófico que más atención ha recibido. Casi todo el mundo conoce las críticas de Popper o de Bunge a la epistemología del psicoanálisis. Es también, junto con la ineficacia clínica, uno de los blancos predilectos de los críticos y escépticos del psicoanálisis. Por si hace falta, recordamos que la epistemología es la rama de la filosofía que se ocupa del conocimiento. Trata de problemas tales como qué significa conocer, qué formas de conocer existen, qué es el conocimiento, cómo se diferencia el conocimiento científico del conocimiento ordinario, qué es una ciencia y qué es una pseudociencia, qué son y cómo se diferencian entre si una teoría, una ley, una hipótesis y un dato, qué constituye una evidencia y un largo etcétera.
Las hipótesis psicoanalíticas parecen, honestamente, un listado de las características básicas de una pseudociencia. Es reduccionista, porque el psicoanálisis es pansexualista y panpsiquico. Es decir todos sus postulados se explican desde una teoría de lo sexual, y, todas las conductas tanto individuales como sociales, comportamientos del hombre en la historia o lo que sea se explica por lo psíquico: no examina otros niveles de organización de la realidad. No existen, por ejemplo, hipótesis psicoanalíticas que vinculen aspectos psicológicos con aspectos sociales o biológicos. No existe una hipótesis puente entre el desarrollo de las fases de desarrollo (valga la redundancia) del psicoanálisis (anal, fálica, oral) y otros aspectos como el nivel socioeconómico o el estatus social. Algo que las ciencias psicológicas hacen todo el tiempo como cuando relacionan niveles de desigualdad de ingresos y autonomía laboral con insatisfacción o ansiedad. El psicoanálisis es al menos parcialmente infalsable, como bien lo afirmó Popper porque cualquier evento es interpretado como confirmatorio. En muchos casos, frente a un evento que parece refutar una hipótesis, se reinterpreta esta última para poder sostenerla (por ejemplo, cuando Freud busca traumas sexuales infantiles para explicar la neurosis y el paciente los niega sostiene que fueron reprimidos, y cuando es evidente que el suceso nunca ocurrió lo considera una fantasía inconsciente, ejecutando dos veces el artilugio de ¨huir hacia lo infalsable¨ para seguir sosteniendo su hipótesis) (Primero, 2005). En otros casos las hipótesis fueron refutadas experimentalmente, como la represión de hechos traumáticos (refutada en parte por los trabajos de la Dra. Elizabeth Loftus y otros).
La metodología de investigación en psicoanálisis no es científica, en particular, no suele ser común la experimentación o la recolección de datos objetivos. Y muchos autores populares de psicoanálisis hacen pasar sus interpretaciones como parte del cuerpo teórico de la disciplina. Ninguno de los postulados principales del psicoanálisis está axiomatizado de manera objetiva, esto es, matemática y lógicamente. Si bien esto es cierto para muchas ciencias maduras, el psicoanálisis ni siquiera cuenta con un trasfondo formal aceptado de manera general por sus miembros. El único intento es la penosa confusión de Lacan respecto a la topología que ya fue denunciada por Alan Sokal en su célebre “Imposturas Intelectuales”. Es una “ciencia aislada”, que no intenta establecer vínculos interteóricos con otras ciencias (es decir, está compartamentalizada y por lo tanto no es sistémica). En particular, ninguna ciencia social o biosocial se sirve del psicoanálisis ni el psicoanálisis se sirve de estas. Todas las demás ciencias piden y prestan a otras ciencias, los economistas aprenden de los sociólogos, los biólogos aprenden de los químicos, los psicólogos aprenden de los biólogos, etcétera. El psicoanálisis está solo, aunque en el pasado haya incursionado en otros ámbitos para hacer el ridículo: por ejemplo, la explicación del origen de la cultura en Tótem y tabú, o la explicación de la revolución  rusa, causada, según Gorer, por cómo ceñían el pañal las madres rusas.
El concepto de efectividad y de evidencia le es ajeno al psicoanálisis porque no define (en algunos casos, ni siquiera acepta) la idea de curación en los pacientes. Lo que no le permite demarcar entre lo que es verdadero, lo que es falso, lo que es dudoso, o lo que es más o menos verdadero que alguna otra cosa (o sea no le permite cotejar hipótesis rivales).
El psicoanálisis no tiene un programa de investigación ni se conocen reportes de progreso. No se abandonan ni se reemplazan hipótesis o conceptos de manera generalizada por la comunidad de psicoanalistas.
Por último, pero acaso uno de los puntos más importantes, el psicoanálisis palidece frente a las neurociencias, la psicobiología, la psicología social y otras ramas de la psicología científica que explican más y mejor lo que el psicoanálisis intentan explicar.

Ética del psicoanálisis

La ética junto con la axiología es la rama de la filosofía que se encarga de estudiar los conceptos de bien, justicia, valor y norma entre otros. Es la disciplina que se ocupa de lo correcto y lo incorrecto, lo justo y lo injusto, lo valioso y lo disvalioso, los derechos y las obligaciones.
Como punto de partida, el psicoanálisis no se ajusta a los estándares éticos que se esperan de una técnica medicinal en nuestro país. La Ley Nacional Nº 26.657 de Salud Mental, aclara, en el apartado de Derechos: “c) Derecho a recibir una atención basada en fundamentos científicos ajustados a principios éticos.” (Ley 26657, cap III, art.7.c)
Y en su implementación, según Decreto Nacional 603/13: “c) La Autoridad de Aplicación deberá determinar cuáles son las prácticas que se encuentran basadas en fundamentos científicos ajustados a principios éticos. Todas aquellas que no se encuentren previstas estarán prohibidas” (Decreto de reglamentación 603/13, cap IV art. 7.c).
El Psicoanálisis no tiene base científica, por lo tanto violaría c según la ley. Si entendemos “fundamentos científicos” como “estudios que avalen su eficacia como terapia”, el Psicoanálisis tampoco tiene eso (especialmente en su variante lacaniana). El Psicoanálisis no cumple con otros requisitos de la ley, como especificar la duración y el resultado del tratamiento.
Los tratamientos farmacológicos en la mayoría de los casos en que se emplean, representan la mejor opción posible, hasta donde se sabe.  Toda psicoterapia o tratamiento farmacológico puede no funcionar por errores de quien lo emplea; el Psicoanálisis, por ser un conjunto no organizado de ideas y estar a menudo sujeto a la interpretación, permite una mayor cantidades de variantes no standarizadas (en definitiva, da más libertad de acción al psicoanalista). Mientras que con los tratamientos farmacológicos se puede llegar a saber cuando el terapeuta se equivocó, en el psicoanálisis esto es infinitamente discutible. Esto impide que el paciente pueda, por ejemplo, exigir reparaciones por un mal tratamiento.  Los psicoanalistas han respondido a estas y otras leyes quejándose de ellas o inventando una conspiración de farmacéuticas. En algunos casos llegan a preguntarse si es “bueno informar a los pacientes”. Esto convierte automáticamente al psicoanálisis como una terapia clínica inmoral e injusta, porque miente deliberadamente y no se ajusta a derecho y porque abusa de su situación de poder frente al paciente respectivamente.

De la misma forma que el darwinismo social, el racismo, el determinismo genético o la teoría de la elección racional son reprochables éticamente porque intentan dar sustento a falsedades morales (como que algunas razas son superiores a otros, o que todos somos egoístas innatos y el altruismo es reprochable y condenable) algunas hipótesis psicoanalíticas también son criticables. La “accidentología psicoanalítica” de Julio Granel (“Teoría Psicoanalítica del Accidentarse”, 2009) por ejemplo afirma que los accidentes “no son producto de la casualidad, sino resultado de un proceso inconsciente, producto de un planeamiento que encadena el accionar psíquico hacia una consecuencia inevitable y fatal: el accidente. Aplicando sus concepciones analíticas que ya estaban germinando en él consideró que los accidentes tienen sentido y significado, y son producto de una intensión inconsciente.” Esta hipótesis lisa y llanamente  le echa la culpa a las víctimas de los accidentes en lugar de culpar a los responsables de la imprudencia o de, en efecto, no culpar a nadie si se trata de hecho de un accidente imprevisible. Es inmoral intentar convencer a alguien que sufrió un accidente de autos que fue culpa suya si la persona no infringió ninguna ley ni hizo nada estúpido mientras caminaba por la calle.
Los psicoanalistas también actúan inmoralmente cuando, a pesar de llamarse a si mismos científicos o al psicoanálisis una ciencia (como lo demuestran los statements de la FEPAL, la APM, la APA, la EOL, la IPA y otras tantas instituciones difusoras del psicoanálisis), reniegan constantemente del ethos científico: universalidad (todos los científicos deben contribuir al progreso de la ciencia, sin que importe su nacionalidad, etnia, género o cualquier otro factor de identificación cultural), desinterés (la actividad científica debe regirse por la máxima del incremento del conocimiento científico, dejando de lado cualquier pretensión de beneficio personal), comunismo epistémico (el conocimiento científico debe ser público y estar igualmente disponible para todos los miembros de la comunidad científica) y escepticismo organizado (todas las pretensiones de verdad enarboladas por los científicos deben estar sometidas a un estudio metodológicamente crítico, y no deben ser aceptadas en razón del principio de autoridad o por otras razones epistémicamente deficientes) (Merton, 1942). Los psicoanalistas han sido reiteradas veces denunciados por fraude y censura. Es decir que su comunidad no comparte los valores y las normas que adoptan, ya tácita ya explícitamente, toda la comunidad científica.

En resumen

El psicoanálisis sigue vivo en Argentina, Francia y algún que otro foco de resistencia en el resto del mundo. En las demás facultades de psicología se ha optado por enfoques, técnicas y, por qué no, filosofías modernas y que concuerdan con el grueso del conocimiento fáctico que conocemos a la vez que respetan y abogan por un lenguaje comprensible y claro. El psicoanálisis (1) asume un dualismo psiconeural que resulta incompatible con la ontología de las ciencias empíricas, (2) algunas de sus conjeturas son incomprobables, (3) las conjeturas que sí son comprobables carecen de evidencia experimental adecuada, (4) carece de un programa de investigación, (5) está aislado de otras ciencias, (6) es menos eficaz que otros tratamientos, (7) los casos de eficacia pueden explicarse por variables extrañas. No hay razones para mantener vivo al psicoanálisis, mientras se cobra todos los años varios cerebros inquietos de ingresantes a la carrera de psicología o ciencias afines, ni prácticas ni filosóficas.

Freud Facepalm
Yes, you did, Mr. Fraud. Oh don’t mind that lapsus.

 

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10 comments

  1. Si realmente se lee acerca del psicoanálisis, sin prejuicios, uno da cuenta, en Lacan, que habla de lo preontológico, no se centra en el ser como lo hace la filosofía y que realmente no tendría por qué la filosofía intentar desembarazarse del psicoanálisis como si de un leproso se tratara, leo muchas críticas acerca del psicoanálisis y hasta ahora en todas me queda el mismo mal sabor de boca: No han leído lo que hay que leer ni se han informado responsablemente acerca del tema, al final de cuentas estar señalando al psicoanálisis como pseudociencia o charlatanería no le da validez inmediata a toda la filosofía, como en todo hay que tener perspectivismo antes de ponerse a escribir sin haber leído TODO acerca de lo mismo e incluso preguntarse qué interpretación le está dando uno.

    1. Es imposible “leer todo” antes de criticar. No hay tiempo suficiente, sencillamente. Además, es un pseudoargumento recurrente entre los psicoanalistas la apelación a que “hay que leer más” o que “eso no es lo que dice X”. Lo cierto es que en las ciencias (sociales, biosociales y naturales) no existe ese problema. Hay disensos y controversias pero ningún científico o filósofo serio se defiende diciendo que “hay que leer más” o que “la biología es otra cosa” así sin más. Si me falta leer algo de psicoanálisis, por favor digan qué libro (y qué capítulo del libro) o artículo en particular y porqué es relevante a qué critica. Porque, en mi experiencia personal, la respuesta suele ser “hay que leer a Freud” o “hay que leer a Lacan” como si hubiese que leer todo lo que existe sobre Freud y Lacan para criticar al psicoanálisis.

  2. Defienden a la ciencia como si fuera la UNICA verdad, qué peligroso, se ha convertido en una religión y no topan con ello.
    El mismo Albert Einstein tiene correspondencia con Sigmund Freud, entre ellos había respeto y admiración, hoy en día cualquier chavo de corta edad y lleno de prejuicios escribe arremetiendo en contra de algo que ni siquiera se ha tomado el tiempo por comprender seriamente de qué habla y de los elementos de los que se vale para estructurarse. Un artículo con más mala leche contra el psicoanálisis (como algo personal) que con una lectura acerca del psicoanálisis de años y mesurada.

    1. No obstante, este “chaval de corta edad lleno de prejuicios” presentó argumentos y evidencias. No se limitó a ponerle nombres y mofas a los que no concuerdan con el. Lamentablemente no es tu caso, Daniel. Si tenes algún argumento serio me gustaría leerlo. Saludos.

      1. De hecho tus argumentos son superfluos más allá de que tengas aptitud para la escritura te falta bastante comprensión, le intentas dar materialidad a algo que no existe empiricamente hablando como las 3 estructuras de la personalidad (que de hecho las neurociencias y las teorías “científicas” que nombras tampoco aportan absolutamente nada a este factor, ya que al hablar de “corteza de asociacion” etc ya pierden toda manifestación material no existe como tal y a esa conclusión llegaron con el ello y el superyo pero no por eso deja de tener importancia como lo fue el sistema limbico por nombrar algo). Por otro lado las criticas a freud ya fueron superadas hace rato, en cuanto a la lectura lacaniana si te falta leer y mucho como decían arriba, la comprensión exige demasiada lectura ya que cuando postula al icc estructurado como un lenguaje lo hace desde un posicionamiento en el cual ya acarrea un material demasiado extenso además que se sale de la lógica aristotélica y eso dificulta mucho mas la comprensión pero deberías tener en cuenta la filosofía heiddegeriana mínimo. Si dice UN lenguaje es un lenguaje no importa cual sea ¿Como va a ser uno especifico o todos, como llegas a ese razonamiento? ¿Que entendes por lenguaje? ¿Lo podes diferenciar de lengua?
        Por otro lado las nuevas psicoterapias no son mejores por ser efectivas en su inmediatez y para eso tenes grandes autores entre ellos uno muy contemporáneo que es Byung-chun Hal quien hace una concomitancia entre estas y el sistema ultraproductivo, el abalar estas psicoterapias solo hacen ser un fiel reproductor “no hay que estar mal y si lo hacemos vamos a terapia nos tapan el síntoma y salgamos nuevamente”. Pero existen otras para encontrarse no solamente el psicoanálisis no por esto debería desaparecer, de hecho su critica mas fuerte es al a metapsicologia y no la clinica y la mas de las veces la criticas a la clinica son desde una psicología del yo y ahi es un posicionamiento ontoepistemico totalmente difernete por ende siempre va a ver divergencias.
        Es como criticar al islam desde el judaismo jaja, pero bueno aptitud tenes solo falta pulir tus lecturas antes de escribir. Saludos

  3. Matías Castro, sugiero que publiques tu ensayo en una revista de psicología o de filosofía, vale la pena que expongas tus argumentos en un público objetivo como es el académico.

  4. lei el ensayo y no concuerdo contigo falta mas cultura con respecto a lo que dijiste de Lacan:

    Como por ejemplo “Amar es dar lo que no se tiene a quien no es” o “Pienso donde no soy, luego soy donde no pienso”

    Me recuerda a la pelicula “La mentira Original” del productor Gervais cuando la mama se le muere porque LA VERDAD la cual es “LA ANGUSTIA DE SABER A DONDE IRIA DESPUES MORIR HIZO QUE LE DIERA UN PARO AL CORAZON”.
    Entonces en un acto deseperado su hijo al ver que el paro cardiaco que le esta dando a su madre es por la angustia de NO SABER A DONDE IRIA DESPUES DE MORIR le miente y le dice Iras a un lugar muy hermoso donde tendras una mansion y estaran todos los que te quieren y podras bailar y saltar como antes, como su mama no sabia mentir le cree y muere con una sonrisa xD.

    Me parece que la mente tiene alguna relacion con la sangre y lo superficial y tiende a relacionar objetos,colores,etc con sentimientos,emociones,etc propios de natura pero mas que todo tiene una relacion con el cerebro quien es el encargado de administrar el cuerpo y el cerebro gusta de los impulsos es como un gato siquiendo una cuerda xD, tb recibe impulsos sexuales propios del cuerpo,etc. Pero es la mente y la pulsion de muerte la que realmente eligen que hacer, algunos cientificos relacionan la mente con las neuronas incluso hay pruebas donde transplantan organos de un hombre a otro y con ello traspasan ciertos comportamientos patologicos del otro individuo al nuevo xD, es decir HAY MENTE en el cuerpo y las neuronas son las que hacen que recuerde esos patrones de comportamiento, pero el que ELIGE siempre es COMO DIJE la mente del otro individuo y su PULSION DE MUERTE

    Entiende la pulsion de muerte como la forma propia que tiene el cuerpo de olvidar, no hay olvido mas grande que la del cuerpo aun asi cuando la muerte no hace bien su trabajo existen reminescencias y ahi entra a tallar los psicoanalistas y explicar psicoanalisis no es trivial porque ellos tienden a usar otra perspectiva del mundo y de ahi empiezan a construir es como tratar de explicar ecuaciones si nisiquiera sabes sumar y restar xD, pero en sintesis los psicoanalistas usan mucho el REMEMORAR PARA OLVIDAR, y siempre ven el problema no en lo que dices sino en lo que NO DICES y no buscan razones xD sino metodos para reparar tu cerebro y con ello liberar o dar mas equilibrio a tu mente.

    Bueno no soy docto en psicoanalisis pero de lo poco que se es q la mentira no es mala si esta ahi es para dar equilibrio, si hay algun accidente no hay culpable ya q es un accidente, si el psicoanalista dice q es culpa de uno, sus motivos tendra porq como dije hacen ecuaciones a nivel elevado, en lo personal un accidente creo que si es culpa de uno si UNO SE CONOCE ASI MISMO pero en estos tiempos tan volcados hacia afuera quien se conoce asi mismo quien dira “tengo 2 lamparas que iluminan el mundo” solo un poeta introvertido y poetas hay pocos porque no es un oficio hacia afuera sino hacia dentro xD.

  5. “otros intentan entablar vínculos con otros autores y con otras psicotécnicas como es el caso del neuropsicoanálisis o la psicoterapia (psychotherapy)” Psicoterapia es lo mismo que decir terapia psicológica, no tiene nada que ver con un marco teórico específico como el psicoanálisis, las terapias cognitivo conductuales, la sistémica, etc, también son psicoterapias. Estas confundiendo (y lo sé porque ya ví que cometiste el mismo error en uno de los grupos en los que comentas habitualmente) psicoterapia con psicodinámica, que sí es una variante del psicoanálisis. Que cometás un error tan pero tan básico, como no saber que significa ni siquiera psicoterapia (basta con psicología del secundario para saber eso, o por lo menos leer wikipedia) demuestra que no tenés ni la mas reputa idea de lo que es la psicología, y así pretendes hacer una crítica filosófica al psicoanálisis. Y te aclaro que considero al psicoanálisis una pseudociencia, pero para criticar hay que saber, criticar algo solo porque sí o para repetir lo que dice Bunge, sin tomarse el tiempo para reflexionar lo que plantea una teoría es una boludez propia de pseudointelectuales.

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